Somos mártires.
Nos toman de la mano,
y nos crucifican.
Cantamos a la libertad,
e inermes soportamos
nuestro suplicio.
Abnegados contemplamos
nuestros rostros tristes
y desesperados.
Nuestros pies descalzos
y con llagas
recorren el camino
hacia nuestra perdición.
Escupan nuestros rostros,
perforen nuestras costillas
y forzen el arrepentimiento
sincero en nuestros pensamientos.
Nosotros sonreiremos.
Lo ineluctable de lo urbano, de lo cotidiano, de lo ordinario y de lo insignificante
sábado, 29 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
Eres
La calma de mis días,
la diástole de mis pensamientos,
la declinación de mi filosofía,
la perdición de mi egoísmo,
el renacer de mi poesía,
la evolución constante,
el olvido del olvido,
la derrota de la soledad,
la fuerza en mis pasos,
la vida en mi respirar.
sábado, 1 de mayo de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
El ocaso de la fé (fragmento)
Lo miré a los ojos y pude ver mi propio rostro reflejado en los suyos. Sonrió y de pronto todo ─yo, la silla, la habitación y la ventana vacía─ parecía precipitarse a sus pupilas. Sentí cada átomo de mi cuerpo pasar a través de él tan rápidamente que todo aquello fuera del alcance de mis ojos parecía desacelerarse al infinito, convirtiendo el tiempo en algo casi tangible.
De un momento a otro estaba en mi cama. No podría asegurar que había sido un sueño. Tampoco parecía real.
Me incorporé y me toqué la cara, esperando encontrar un agujero extraño en lugar de mi nariz. Todo estaba en su lugar.
Debían ser las seis de la tarde. La luz del Sol se filtraba a través de las cortinas de gasa blanca e iluminaba las micelas de polvo que bailaban traviesamente frente a la ventana, tiñéndolas de rojos anaranjados que me recordaban aquellas tardes en el parque.
martes, 6 de abril de 2010
Océano
Tú, testigo omnividente,
confiable predilección de mis
días más tenebrosos,
amable consuelo
de mis penas.
Tu nombre atesorado
ha sucumbido
a la crueldad de tu humanidad.
¿Todo ha terminado?
sábado, 3 de abril de 2010
Los árboles
Mira cómo revolotean,
cómo se rinden,
cómo se arrancan.
Cómo sonríen
con tan ciega furia
y cómo contemplan
el cielo con ansias.
Mira cómo se agitan
con tal dulce hipocresía,
cómo se mueren
y resucitan;
cómo se deshacen
en llantos
y melancolía.
lunes, 29 de marzo de 2010
Dime
¿Quiénes somos?
¿Quién doblega nuestra paz?
¿Quién ha arrancado impunemente
nuestros sueños de raíz?
¿Quién sonríe por nosotros,
quién nos ama?
sábado, 27 de marzo de 2010
Atardecer
Yo soy.
Duermo tormentosamente
sobre la punta de aquel árbol decrépito.
Bombardean mi casa,
mi templo
y mi alegría.
Los gorjeos suaves de las aves
se transforman en rugidos infernales:
en trompetas terribles
anunciando el final de los días.
Despierto mientras caigo.
Aterrizo
y me encuentro con extraños parajes
grises y empolvados.
El cielo de satánica iridiscencia
se cierne sobre nosotros,
la lluvia pinta en el sueño gris
cuadros ignotos
de pasión y dolor.
¿Qué hago?
Soy demasiado cobarde para seguir viviendo,
pero también para morir.
Mátame!
(Creo estar en el suelo, pero sigo cayendo.)
Todos los muertos se acercan.
Me tienden la mano y regurgitan
(sobre mi),
miénten y aman al porvenir,
a mi, a nosotros.
Luego se ríen burlonamente,
me escupen y me abrazan.
─Lamento no poder ayudarte─ dije entonces.
Y quise despertar, pero no pude.
sábado, 20 de febrero de 2010
No eres tú, soy yo
Soy yo que me despierto por las noches
diciendo tu nombre,
que amanezco con lágrimas en los ojos
cada mañana.
Soy yo, adivinando entre tus palabras
alguna señal de partida hacia todas partes.
Soy yo que poco a poco
─y en silencio─
voy llenando mi corazón
con un poquito de ti
en cada tarde.
Ya estamos aquí.
¿Qué sigue?
No te sientas mal.
No eres tú, soy yo.
martes, 26 de enero de 2010
Y sin embargo.
Cada que te miro, me pasa.
Llega a brillar mi mirada
y sin embargo para ti no ës nada.
Llegaremos a decir una o dos palabras
y mi boca se quedará muerta,
intacta.
Y sin embargo la busco,
para más palabras;
no me tocas,
pero sentir tu aliento es
revivir,
sentir,
saber que puedo amar.
No seré nada,
pero tu para mi:
mi vida,
mi alma;
tu belleza.
Y sin embargo,
te sigo,
escribo,
aqui sigo.
Llega a brillar mi mirada
y sin embargo para ti no ës nada.
Llegaremos a decir una o dos palabras
y mi boca se quedará muerta,
intacta.
Y sin embargo la busco,
para más palabras;
no me tocas,
pero sentir tu aliento es
revivir,
sentir,
saber que puedo amar.
No seré nada,
pero tu para mi:
mi vida,
mi alma;
tu belleza.
Y sin embargo,
te sigo,
escribo,
aqui sigo.
domingo, 24 de enero de 2010
Fortuna inexistente
Fortuna para muchos
desfortuna a lo injusto,
como quien pierde unas llaves - desfortuna-
como quien las encuentra que fortuna espera.
Fortuna inexistente,
fortuna el haber dormido (a tu lado)
-desfortuna- el haber despertado,ya
te habias marchado.
desfortuna a lo injusto,
como quien pierde unas llaves - desfortuna-
como quien las encuentra que fortuna espera.
Fortuna inexistente,
fortuna el haber dormido (a tu lado)
-desfortuna- el haber despertado,ya
te habias marchado.
Sombra
Sombra, que llegas,
habitas, apagas;
destruyes.
sombra que llegas,
almas entierras,
¿soy yo?, ¿quién sigue?
¿quién eres?.
Sombra que me entierras,
ENTERRADO me encontraste:
llego antes mi muerte.
habitas, apagas;
destruyes.
sombra que llegas,
almas entierras,
¿soy yo?, ¿quién sigue?
¿quién eres?.
Sombra que me entierras,
ENTERRADO me encontraste:
llego antes mi muerte.
viernes, 22 de enero de 2010
No hay remedio
Tengo que hablar de lo que puede ser, de que a veces es, de lo que no fue, de lo que pudo ser, de lo que me gustaría que fuera, de lo que parece ser, de lo que no es, de lo que no será... No sé si algún día pueda hablar de lo que es.
jueves, 21 de enero de 2010
a Alexander Reinhardt
teniendo en cuenta que mi amigo Alexander Reinhardt a tenido dificultades, te he escrito algo, que da esperanza de seguir, de volver a sonreir.
"Cuando me entra la felicidad
he visto tu mirada,
El tiempo se detuvo."
date una vuelta, seguro habra una sonrisa encantadora que te cautivará...que enamorará
Aarón
"Cuando me entra la felicidad
he visto tu mirada,
El tiempo se detuvo."
date una vuelta, seguro habra una sonrisa encantadora que te cautivará...que enamorará
Aarón
lunes, 18 de enero de 2010
Calzada de Tlalpan y Churubusco
Dices que fue tonto de mi parte regalarle 2 pesos al torniquete sólo para estar otros tres minutos contigo. No es mi culpa: los minutos son como todas las cosas. Primero cuestan casi nada, y luego, que si la oferta y la demanda, que si la inflación, que si doña Licha... y así se van hasta los cielos los precios. En éstos días todo está tan caro...
Y, ¿todo para qué? ?Para esa despedida aguada, confusa? ¿Para esa despedida tan turbia, esas palabras tan parcas, tan vanas; para esa unión dactilar tan poco patética, tan dura y fría? Cuánta conciencia de ustedes, de mi, de nosotros, de ti.
Si tan sólo me hubieran dicho en qué iba a acabar la cosa, le hubiera regalado otros 4.
Hoy están tan caros los minutos...
Hoy es miércoles, o martes, no sé
Los días son unos tontos juguetones, así como Dios. Viven en un caótico disfraz de ordenados y siempre periódicos. A veces llegan disfrazados de otros y confunden a todos: desaparecen bodas, te hacen llegar tarde a una cita inexistente o en su defecto tan real que es tangible, y tan tangible que espanta.
Hey there, Lucy!
Las minúsculas de intencionalidad incierta me perturban mucho. Y es que en estos días ya no se sabe si se dijo bien, o si la poeticidad radica en la errata, o en la traición de las propias letras. Ya no se puede cometer un error a gusto. Esto es un gaje del oficio (el del inteligente, que no es de mayor mérito que el de bufón ni de menor remisón que el de idiota ni de mayor voluntariado que el de pobre) que todos debemos sufrir. Ya no se sabe si no respondemos porque no queremos, o si no queremos saber o si sencillamente no sabemos. Ya no se puede saber si esa falta está puesta o en verdad falta. Es bastante incierto si pensamos todo lo que hacemos o nos hemos dado cuenta de la inutilidad de hacerlo. Por mi parte cada vez me convenzo más de que yo no sé nada de nada ni nadie. Por eso es mejor preguntar.
domingo, 17 de enero de 2010
Tómate un café conmigo
Hoy, o cualquier día. Aquí en la esquina o allá en Coyoacán. Platiquemos un rato, mirémonos; tomémonos de las manos y murmuremos cosas que algún día recordemos con gusto y añoranza. Pídeme lo que quieras. Pónme a prueba. Mírame y pregunta. Caminemos abrazados, de la mano o juntos nada más, comamos un helado de esos que trae el trenecito, después te cantaré algunas canciones de amor en aquel viejo piano con el si bemol que suena a campana de catedral. Anda, tómate un café conmigo. Escápate un rato de tu madre o de tu profe y sentémonos tranquilamente. Tu un capuccino, yo un espresso.
viernes, 15 de enero de 2010
No quiero conmoverte, pues lo que digo lo digo porque hay que decirlo. En cambio dudo si lo que veo es indiferencia. No lo creo, pero aún así no entiendo. Últimamente me da por hacerme el que no entiende; más bien es miedo. Es raro que sea yo quien lo diga, pero cualquiera que guste un poco de las ciencias y de las lecturas de Freud, Kinsey y Rimbaud podría decirlo también. Yo no soy amante a la Sabines: no encuentro, pero tampoco busco: espero.
A Monsieur Rimbaud
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